El Centro Nacional de Tecnologías de Información (CNTI), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), se ha consolidado como una institución estratégica de abordaje territorial que trasciende la simple enseñanza técnica, convirtiendo a las escuelas y comunidades en laboratorios de aprendizaje. A través del trabajo conjunto de la Oficina de Atención al Ciudadano (OAC) y la Gerencia de Formación Tecnológica (GFT), el CNTI presenta la tecnología como una herramienta de transformación social, enmarcando sus actividades en la Sexta Transformación (6T) del Plan de la Patria y la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández Morán, a través del programa nacional Semilleros Científicos.
Para el CNTI, empezar en las escuelas es primordial ya que estas funcionan como el centro de reunión de toda la comunidad. Lia Hidalgo, gerente de la OAC, explica que los centros educativos son la vía más directa para llegar a las bases, al ser epicentros de desarrollo donde conviven estudiantes, docentes y representantes. Bajo esta visión, la labor de esta oficina como enlace territorial permite realizar un diagnóstico participativo para escuchar las necesidades de cada sector y convertirlas en experiencias formativas. Así, la «siembra» de curiosidad científica trasciende el aula y se integra a la organización popular; un trabajo que llega hasta los corredores estratégicos y las comunas mediante el método robinsoniano, vinculando la tecnología con el desarrollo productivo de la zona.
Este año, el programa «Aprendiendo de Tecnologías de Información» ha asumido el cambio climático como su reto principal, con el fin de que los niños, niñas y adolescentes cuenten con herramientas para desarrollar proyectos tecnológicos que respondan de forma creativa a la crisis climática, integrando así la ciencia con su entorno.
El éxito de este modelo educativo reside en su capacidad para adaptar conceptos técnicos complejos a un lenguaje sensorial y cercano. Isabel Cassino, gerente de Formación Tecnológica, destaca que el objetivo central es fortalecer las capacidades desde la niñez bajo un enfoque crítico; es decir, que el estudiante no solo use la tecnología, sino que comprenda cómo está construida y cómo intervenir su código. En los niveles iniciales (3 a 5 años), se estimula la motricidad fina y el uso de colores para introducirlos en la programación con Scratch. Ya a partir de los 7 años, se profundiza en conceptos de Hardware, Software y Telecomunicaciones mediante analogías con el cuerpo humano.
«El hardware es la parte física que se puede tocar, mientras que el software actúa como los pensamientos que dan las instrucciones para que el cuerpo se mueva», explicó la gerente.
Cassino también detalló las herramientas utilizadas durante estas jornadas, resaltando que el uso del robot Otto es importante para visualizar procesos lógicos de manera inmediata. Al observar cómo el robot se desplaza, detecta obstáculos o ejecuta movimientos similares a la danza, los niños muestran un interés inmediato por el funcionamiento de las baterías, las tarjetas y las conexiones internas. Este contacto directo con los materiales busca romper el mito de que la tecnología es inalcanzable, ya que al explicarles que estos desarrollos son impulsados por talento nacional, mediante proyectos como el sistema operativo Canaima GNU/Linux, se les motiva a verse a sí mismos como creadores y no solo como consumidores.
Todo este despliegue pedagógico se sustenta en el Servicio Integral de Gestión Multiplataforma para el Aprendizaje (SIGMA), un ecosistema de formación masiva diseñado por el CNTI. Basado en la herramienta de software libre Moodle, este sistema permite gestionar programas que abarcan desde la iniciación tecnológica en la infancia hasta conocimientos especializados en tecnologías libres. La plataforma destaca por ofrecer recursos educativos abiertos que pueden descargarse para trabajar en aulas sin conexión a internet, asegurando que el conocimiento llegue a cada rincón del país. Asimismo, incorpora herramientas de aprendizaje inmersivo con recursos en 360°, utilizando imágenes y analogías para facilitar la comprensión de conceptos técnicos complejos.
Esta visión multiplataforma permite que la experiencia del CNTI se adapte a las necesidades productivas del país. A pesar de los factores externos, la institución no asume la brecha digital como un impedimento, sino como un desafío para rediseñar modelos pedagógicos que se ajusten a la realidad de cada territorio. Bajo esta premisa, el equipo de Formación Tecnológica trabaja para que el aprendizaje sea significativo y contextualizado, permitiendo que las comunidades, a partir de sus propias condiciones, accedan a herramientas lúdicas que simplifiquen conceptos de hardware, software y telecomunicaciones.
Este enfoque se traduce en soluciones prácticas vinculadas a la cotidianidad. Por ejemplo, en sectores agrícolas como los abordados en el corredor Caracas-La Guaira, la robótica se orienta hacia la creación de modelos que funcionan como sensores para medir la humedad de la tierra, permitiendo a los productores comprender la utilidad de los componentes electrónicos en sus procesos de siembra.
De igual forma, la labor institucional busca dotar a los ciudadanos de capacidades tecnológicas aplicadas a la cotidianidad, demostrando cómo la organización de datos y el uso de la Inteligencia Artificial pueden optimizar la gestión del tiempo, la administración de recursos y la resolución de problemas comunitarios. Con este modelo, el CNTI no solo enseña a programar, sino que impulsa el pensamiento crítico para que cada ciudadano, sin importar su contexto, se convierta en un agente de cambio capaz de repensar y soberanizar la tecnología que utiliza.













